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Der Himmel über Berlin / Win Wenders / 1987

Posteado en the eye sobre Agosto 26, 2008 por litera

Ésta es mi escena favorita de Der himmel über Berlin, o Las alas del deseo, de Win Wenders: cuando Damiel, el ángel caído (caído a consciencia y no por designio divino, en pleno uso de su voluntad) se encuentra frente a frente con la mujer que ama, Marion, aquella que lo hizo desear caer. En este caso la caída no contiene un valor negativo, no se trata de perdición sino de encuentro. Lo dice Marion en su monólogo: Esta vez tiene que ser en serio, esta vez tiene que ser real. Al encontrarse con Damiel, Marion se encuentra como nunca ha podido encontrarse en ningún momento, en ningún espacio, con ninguna persona. Con Damiel obtiene precisamente soledad. Esa soledad tal como la define Pedro Garfias y como aparece inscrito en su tumba: “La soledad que uno busca no se llama soledad”. No se llama así pero no hay otro modo de nombrarla. Lo único posible es detectar el instante en que no es espejismo ni engaño.

El monólogo de Marion en inglés:

It must finally become serious. I’ve often been alone, but I’ve never lived alone. When I was with someone, I was often happy. But at the same time, it all seemed a coincidence. These people were my parents, but it could been others. Why was this brown-eyed boy my brother and not the green-eyed boy on the opposite platform? The taxi driver’s daughter was my friend, but I might as well have put my arm round a horse’s neck. I was with a man in love and I might as well have left him there and gone off with the stranger I met in the street. Look at me or don’t. Give me your hand or don’t. No. Don’t give me the hand, and look away. I think tonight is the new moon. No night more peaceful. No bloodshed in all the city. I’ve never played with anyone and yet never opened my eyes and thought: Now it’s serious. At last it’s becoming serious. So I’ve grown older. Was I the only one who wasn’t serious? Is it our times that are not serious? I was never lonely, neither when I was alone, nor with others. But I would have liked to be alone at last. Loneliness means I’m finally whole. Now I can say it as tonight, I’m at last alone. I must put an end to coincidence. The new moon of decision. I don’t know if there’s destiny but there’s a decision. Decide! We are now the times. Not only the whole town, the whole World is taking part in our decision. We two are now more than us two. We incarnate something. We’re representing the people now and the whole place is full of those who are dreaming the same dream. We are deciding everyone’s game. I am ready.

Now, it’s your turn. You hold the game in your hand. Now or never.

You need me. You will need me. There’s no greater story than ours than of man and woman. It will be a story of giants, invisible, transposable, a story of new ancestors. Look. My eyes, they are the picture of necessity, of the future of everyone in the place.

Last night I dreamt of a stranger, of my man, only with him could I be alone, open up to him, wholly open, wholly for him. Welcome him wholly into me, sorround him with the labyrinth of shared happiness. I know it’s you.

La revista que fascina 3: Armas y Letras 62-63

Posteado en the eye sobre Junio 26, 2008 por litera

Después de muchas horas, días, semanas y meses, me da un gusto infinito anunciar que recién ha salido de la imprenta la última edición de la revista Armas y Letras. Se trata de un número doble muy variado que contiene, entre otros artículos, la traducción de uno de los libros del poeta francés René Char, Lettera amorosa, a cargo de Cristóbal Santa Cruz, poeta, ensayista y músico chileno; tres poemas de Ryszard Kapuscinski acerca de la escritura, el pensamiento y el tiempo; un ensayo de Agata Orzeszek, traductora al castellano de Kapuscinski, acerca de los rasgos europeos en la literatura rusa, materia de la que es catedrática en la Universidad de Barcelona; ensayos de Coral Aguirre, Jorge Dubatti y cuentos de Lina Meruane; una entrevista al escritor español Enrique Vila-Matas. Además, en este número se incluye el discurso que Fernando Botero leyó al recibir el grado Doctor Honoris Causa por la UANL, donde habla de la crisis del arte plástico a causa de un abuso del conceptualismo; en contraparte, se presenta la plática que sostuvieron Felipe Ehrenberg y Guillermo Santamarina en noviembre pasado en Colegio Civil acerca de las posibilidades que posee el arte contemporáneo cuando trasciende los límites del canon, que Botero defiende. Contamos con las columnas de Rodrigo Fresán, Eduardo Antonio Parra y la primera colaboración de la escritora Bárbara Jacobs en la sección Toboso.

Es un número muy rico en temas y en plumas tanto locales como nacionales e internacionales. Está ilustrado por Gustavo Villegas.

Take a seat and take a look:

Henry Miller bathroom monologue

Posteado en the eye sobre Junio 12, 2008 por litera

Un día acabará el olvido o acabará la esperanza

Posteado en the eye sobre Mayo 11, 2008 por litera

El horror de habitarme, de ser (que es extraño) mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio. Mi vida perdida por la literatura. Para hacer de mí un personaje literario en la vida real, ya que no existe: es de la literatura.

Alejandra Pizarnik, Las gavetas de invierno.

Días de otoño (Dir. Roberto Gavaldón, 1962)

Imagination at work

Posteado en the eye, the thought sobre Marzo 15, 2008 por litera

1. De las casas antiguas

Por increíble que parezca, en Monterrey aún existen casas de principios del siglo XX con sus fachadas originales luciendo majestuosas desde lo alto de sus lomas. Por increíble que parezca hay quienes las poseen y no las han destruido en aras de construir un edificio de oficinas o departamentos o centros comerciales o una “ciudad en la ciudad” como reza el slogan del proyecto de Centrika que no tuvo empacho (ni dignidad ni descaro ni conciencia histórica) en tumbar la centenaria casa victoriana que quedaba como reliquia en ese terreno infestado de tóxicos. A mí me maravilla, siempre, la colonia Obispado. Es una de mis colonias favoritas precisamente por su capacidad de permanecer inalterable, de capturar como estampa el paso del tiempo y no permitir que éste la deforme sino que, de alguna manera, es el tiempo el que se modifica al ingresar en sus confines. Las casas se encuentran ubicadas en su tiempo y es aquí donde inicia como un juego de la imaginación. Al estar rodeado de tanta antigüedad uno mismo empieza a sentirse un poco antiguo, empieza un proceso de retrospección que va más allá de nuestro propio comienzo porque la arquitectura lo trasciende. Entonces viene la nostalgia y con ella los recuerdos. La imaginación nos empuja hacia atrás mientras avanzamos en el no-tiempo de la colonia Obispado. Es como el tiempo de la ensoñación del que habla Gaston Bachelard.

2. Stereo total en la Casa Chocolate

Una de estas casas es la Casa Chocolate, llamada así porque tiene toda la apariencia de una casa típica suiza o alemana de finales del siglo XIX, principios del XX, de color café con blanco. Siguiendo con el juego de la imaginación, resulta significativo que en un ambiente tan antiguo, donde el tiempo se detiene y se postra, donde el bullicio citadino se aminora no obstante ser un punto importante del cosmopolitismo regiomontano; en esta casa, donde pareciera que habitan duendes y hadas, que está como sacada de un cuento y que, en efecto, parece de chocolate (ahora pienso en Hanzel y Gretel y su patología de comer casas), se haya llevado a cabo precisamente la tocada de un dueto europeo poco conocido por acá y que trae un proyecto muy vanguardista (ellos describen su sonido como: 40% yéyétronic, 20% r’n'r, 10% punkrock, 3% efectos electrónicos, 4% beat sesentero francés, 7% diletantismo genial, 1,5% cosmonauta, 10% realmente viejos sintetizadores, 10% sampleo de 8-bit , 10% amplificadores, 1% instrumentos realmente expansivos y avanzados): Stereo total.

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Entonces el juego de la imaginación se intensifica: comienza a tocar Stereo total y ese sentimiento de antigüedad se difumina en otro, en el de la occidentalización masiva: todos nos europeizamos: Francoise canta en francés, en alemán, nos habla en inglés y en español. Brezel baila en el escenario montado sobre la alberca. Se empapa y cae sobre el público. No es un concierto. Es como un fiesta privada, dice José Juan. Es que es una fiesta privada, donde todos nos conocemos porque todos compartimos este sentimiento de antigüedad que se conjuga con nuestra europeización. No sé si sea ése un concepto acertado. No sé si importe, todos inventan conceptos. Decía que Stereo total tocaba y el juego de la imaginación no nos dejaba. La ensoñación permanecía, sobre todo, en el glamour de la moda ochentera que las chicas portaban como nueva cuando es algo pasado, como la casa, cuando es un recuerdo revivido. Y qué significativo que suceda ahí, en ese contexto, en ese momento, en ese lugar en su no-tiempo, donde el tiempo también parece revivirse.

3. El hubiera no existe salvo en la imaginación

Stereo total tocó una de mis canciones preferidas: “L’amour à trois”. La canción trata acerca de esta chica que desea tener una relación de tres por considerarla más atractiva. Ella imagina. Entonces, dentro del proceso de ensoñación en el cual ya estaba inmersa, me zambullí en otro, el de la canción donde la voz imagina, la voz que canta (y en este caso, la voz que cantamos todos), que está con dos, con ella tres, y que todo fluye de maravilla. Se construye ese espacio del hubiera, el espacio de lo posible: un escenario tan particular que quizás pueda ocurrir… pero no ocurre y si ocurriese todavía habría que ver cómo se desarrolla. Es la incertidumbre. Ella imagina: si pudiera tener a este y a este otro, a los dos; o a esta y a esta otra, o a todos, ¿por qué no?. Es posible, pero no probable. Lo probable es que no suceda. Es donde entra la contundencia de lo real. La solidez del tiempo. Su golpe terrible. Termina la canción. Termina el juego. Termina la ensoñación.

Graciela Iturbide: Ojos para volar

Posteado en the eye sobre Marzo 11, 2008 por litera
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El señor de los pájaros (1984)

Me interesa resaltar a Graciela. Por varias razones. La primera es la obvia: acaban de premiarla: el Premio Internacional Hasselblad de Fotografía. La segunda es porque no hace mucho acabo de ver algunas de sus fotografías en Marco dentro de una colectiva. La tercera es porque suelo traerla presente, atrevesada entre los ojos con una imagen que ella captó hace muchos años: un anciano sobrevolado de aves o por aves o las aves sobrevolando al anciano que las mira con nostalgia poética o con el anhelo del que se queda adherido al suelo, del que no puede superar las gravedades. Porque son varios los pesos del cuerpo. Uno de ellos es la vida y Graciela la retrata en movimiento, pero también la retrata estática: en rigor mortis.

Este último motivo se convierte entonces en el primero, porque es el que desencadena el apego, la necesidad de ver una y otra vez las mismas imágenes en blanco y negro de pájaros al vuelo, de ancianos melancólicos, de seres abandonados, de muertos; de cuerpos vestidos con telas que se rompen con el viento; aparatos en desuso; Francisco Toledo en un campo de flores; Manuel Álvarez Bravo en espera de la luz, del contraste, del instante perfecto; los indígenas en movimiento; el cadáver de un anónimo con un cráneo comido por los cuervos o por los buitres o por los lugareños. No importa. A Graciela se le murió una hija de seis años y la muerte se le aparece de formas asombrosas. Es como si la retara, como si le dijera: mira, aún puedo maravillarte. Pero los ojos de Graciela miran más allá del espejismo de la muerte. Detectan la altura. El grado de elevación entre lo ordinario y lo extraordinario. Detecta el ángulo de la imagen. Entonces enfoca. Encuadra. Captura.

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Pájaros en el poste (1990)
En Eyes to fly with por primera vez se publica una fotografía de Graciela Iturbide que sólo existía en sus contactos y a través de sus palabras. Es una imagen mítica en la vida y la obra de Graciela Iturbide, que había quedado inédita por el temor que le despertaba. Cuenta ella que a raíz de la muerte de su hija a una temprana edad, comenzó a fotografiar los ataúdes de niños que, en México, se llaman “angelitos”. Antes que una terapia, la obsesión se antoja un juego con la muerte, que el dolor desafiaba hasta que la fotógrafa se topó con este “hombre-calavera” o “Mr. Death” como ahora nos gusta nombrarlo. Graciela Iturbide sintió que de tanto perseguir la muerte, quizá la había alcanzado en esta imagen que sacó y se negó a imprimir y dar a conocer. Se trata de un hombre que yace atravesado en la entrada de un cementerio, vestido y como si hubiese caído después de una noche de borrachera, cuyo rostro ha sido comido por los pájaros, dejando al descubierto la calavera que cifra el horror de la corrupción.
Fabienne Bradu, “¿Qué guía los ojos de Graciela Iturbide?”, en Letras Libres (Mayo de 2007)
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Muerte en el cementerio (1978 )

Eyes to fly with

Palimpsesto: fábula de un nombre

Posteado en the eye, the word sobre Marzo 9, 2008 por litera
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Don Diego de Urbina (Yo, Jessica), en su manuscrito titulado “Lybro de Minutas” (en este momento) escribe (escribo) textualmente: “NIETO: Los de este apellido y linaje de los Nietos son del Reino de León de gran linaje (Los de este apellido somos tres que hemos tenido a bien no enseñonearnos del gran linaje, más por fuerza que por voluntad, pero nos mantenemos ajenos a él más por convicción que por comodidad) , pero hay casas dellos en Salamanca y en Ledesma (nuestra casa está en la Colonia Independencia) (En Monterrey) (En México). El primero que así se llamó fue un nieto del rey de León y porque estaba viviendo en el solar y palacio del rey decían, “este es el nieto del rey”(El primero que así se llamó fue mi abuelo a quien no conocí, que vestía como gángster neoyorkino y era alto y delgado y muy diferente a nosotros: era un Nieto, claro, del linaje de León, provincia de España, emparentado seguramente con Felipes y Alfonsos. El segundo es mi padre que no se parece a mi abuelo pero era el heredero del título, del nombre, el apellido que ahora nos cuelga a nosotros tres, sus hijos, los terceros, nietos, indeed, del primero, es decir, el rey, al cual no nos parecemos), y así se quedó este nombre y apellido a sus descendientes (a nosotros, descendientes apócrifos de la estirpe leonida, se nos ha quedado el nombre, Nieto): hay de ellos en el reino de León de los que traen por armas un escudo puesto en palo de gules y de azur y sobre él un león de oro coronado con cuatro flores de lis de plata en los cuatro cantones del escudo y en medio de ellos cuatro hojas de higuera (Traemos por armas eso que enfatiza la impureza de nuestra sangre: en una ocasión, hace años, escuché a mi madre decir “estos muchachos, yo no sé de dónde sacaron eso del arte”. Eso es precisamente lo que nos borbotea en las venas, venido de las venas de nuestro padre, o del padre de nuestro padre o su madre o la madre de su madre.). Los del apellido Nieto provienen de León y su origen lo tienen en una casa real, el Reino de León (Nosotros provenimos del misterio. “No sé de dónde sacaron eso“, dijo nuestra madre. Nuestro padre, que no se parece a nuestro abuelo, tampoco sabe de dónde viene. Lo único que tenemos seguro es el apellido y eso, lo que nadie sabe de dónde ha venido, como nosotros). Don Francisco Zazo y Rosillo, Rey de Armas de Felipe V en su manuscrito titulado “Alfabeto General de Apellidos de España y Armas” dice lo siguiente: “El solar de los Nieto es cerca de Allariz (el solar de los Nieto se ubicaba en la Colonia Independencia, donde se conocieron mis padres, donde se hicieron novios, donde se casaron, donde nacimos nosotros tres), ha habido trece Comendadores y Caballeros de todas Órdenes de este solar. Don Francisco Piferrer se ocupa también del apellido en su obra “Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España”. Dice al respecto: Nieto: Esta ilustre familia (sí que lo era) reconoce por tronco a don Alonso Nieto, que tomó este apellido por ser nieto del rey don Alfonso III. Fue don Alonso Nieto hijo de don Ramiro y doña Urraca, los cuales, aunque no figuran en la serie de nuestros reyes, tomaron por breve tiempo este título contra los derechos de su sobrino don Alfonso IV (Un momento: nadie ha tomado nada en contra de nadie. Nadie ha pretendido ser nunca lo que no es. Menos con el mestizaje tan a flor de piel, con el cabello crespo de los moriscos, los ojos grandes y oscuros de los desiertos de Arabia, con la piel morena. Sólo hemos tomado por breve tiempo el título, pero sin afán de incomodar). Aparte de la casa solar de León y su origen real, desde tiempos muy antiguos hubo una familia así apellidada en Palencia, en la villa de Castromocho, que en el siglo XV estaba representada por doña María Nieto de Ormaondo, casada con don Rodrigo Duñagoitia. Sus descendientes antepusieron siempre el apellido Nieto al paterno en desacuerdo a la procedencia de su ilustre antepasado (Nosotros antepusimos el Nieto como un acuerdo tácito. Eliminamos los segundos nombres. El segundo apellido. No por desdeñar la línea materna que siempre ha sido más estrecha, sino por eso, aquello que con el nombre nos ha determinado y nos orilló a hacer lo que hacemos. ¿Y qué es lo que hacemos? Esquivarnos, generar con los ojos y con las manos formas y fantasmas. Eso que nos viene seguramente de un padre esquivo que heredó este nombre y nosotros su sangre junto con el nombre).

Las ramas de este ilustre apellido se fueron extendiendo por todas las provincias españolas. En la villa de Mora de Toledo, nació en 1751 don Domingo José Nieto y Guerrero, que obtuvo licencia en el año 1769 para pasar a América.

Que se quede el león con sus estrellas. Nosotros las generamos:

rafaelnieto74.blogspot.com

neblinacircular

nieto.deviantart.com

raw.channelfrederator.com/profile/elvolante

reymounstro.blogspot.com

La revista que fascina 2: Armas y Letras 61

Posteado en the eye, the word sobre Enero 23, 2008 por litera

Hace unas semanas salió a la luz armas y letras 61. En esta ocasión contamos de nuevo con la presencia de Eduardo Subirats con un ensayo mordaz y preciso acerca de las vanguardias artísticas; una entrevista a la crítica literaria Beatriz Sarlo, donde habla, entre otras cosas, de la función del intelectual, del crítico literario, de la originalidad de Borges basada en su “forma obsesiva de ser argentino”. Además, presentamos un par de trabajos de traducción: José Antonio Salinas, nuestro contacto en Alemania, traduce un texto de Wilfried F. Schoeller sobre Alfred Döblin, un autor con una obra cuantiosa pero tardíamente valorada; y de Cristina Rivera-Garza y Jen Hofer, un juego de inversión idiomática en poesía. Contamos, también, con poemas de Eduardo Milán, Francisco Serrano y ensayos de Raúl Olvera Mijares, Abraham Nuncio, José María Infante, entre otras firmas.La revista está ilustrada por Omar Sánchez.Take a seat and take a look:

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Tres veces Lennon (8/12/1980-8/12/2007)

Posteado en the eye, the word sobre Diciembre 8, 2007 por litera

0817-john-lennon-imaginejohn-lennon-posters.jpgLa voz de John Lennon fue una de las primeras voces que escuché. Quizás esto no sea cierto, pero así quiero creerlo, pues siempre ha sido un sonido familiar, algo que reconozco al instante. Cuando era niña, mis padres tenían una bella consola en donde escuchábamos los long-plays de los Beatles. Me recuerdo a mí misma tomando la caja, sacar el disco y ponerlo en la consola, acomodar la aguja. Seguramente lo hice con otros discos, pero en mi memoria tengo registrada esa acción siempre con un disco de los Beatles.

Puede objetarse: ¿por qué la voz de John, y no la de George, la de Ringo o la de Paul? Si todas las escuchaba al mismo tiempo, acudían a mí en tropel y no en solitario. Pero era la voz de John la que sonaba más fuerte. Entonces no lo tenía claro, pero mi empatía con John se funda en las palabras que utiliza para escribir sus canciones, en los acentos, la manera de otorgar ritmo a la palabra.

Hay tres canciones de John que me fascinan precisamente por esto. Y no sólo por eso. Las tres contienen, a mi parecer, una marcada carga de la ideología de Lennon, una expresión magistral de su poética, y una melodía en perfecta armonía con su idea de lo estético.

Girl

Girl is real. There is no such thing as the girl, she was a dream, but the words are all right. It wasn’t just a song, and it was about that girl -that turned out to be Yoko, in the end- the one that a lot of us were looking for.

It’s about, ‘Was she taught when she was young that pain would lead to pleasure, did she understand it?’Sort of philosophy quotes I was thinking about when I wrote it. I was trying to say something or other about Christianity, which I was opposed to at the time because I was brought up in the Church.”

“We’ve always done dirty little things on records. In Girl The Beatles were singing ‘tit-tit-tit-tit’ in the background and nobody noticed.”

Across the universe

“I was lying next to my first wife in bed and I was thinking. It started off as a negative song and she must have being going on and on about something. She’d gone to sleep ans I kept hearing, ‘Words are flowing out like endless streams…’ I was a bit irritated and went downstairs and it turned into a sort of cosmic song rather than, ‘Why are you always mouthing off at me?

The words are purely inspirational and were given to me -except for maybe one or two where I had to resolve a line or something like that. I don’t own it; it came through like that”.

Hay tres versiones de Across the universe que considero las mejores: la de los Beatles en el disco de Let it be; la de Fiona Apple; y la interpretada a tres voces por Sean Lennon, Rufus Wainwright y Moby.

Van las tres:

God

God is concept by which we mesure our pain.

The dream is over.

*Las citas de John fueron tomadas de The Beatles Anthology.

The great pretender

Posteado en the eye, the thought sobre Noviembre 28, 2007 por litera

La presunción es una cualidad demasiado humana. Todos pretendemos. Si no fingiéramos todo el tiempo estaríamos desarmados ante los embates cotidianos, los roces que derrumban o que enaltecen. Se precisa de la presunción para convertir algunos golpes en sutilezas. En caricias apenas perceptibles. Ocultarnos un poco bajo una construcción alterna pero no del todo alejada de nosotros mismos, sólo para mantenernos a salvo, es una cuestión de supervivencia.

El verdadero pretencioso no miente sobre sí mismo, se matiza o se difumina, pero sólo pretende desde lo que es.

 

Oh yes, I’m the great pretender
Pretending that I’m doing well
My need is such; I pretend too much
I’m lonely but no one can tell.

Oh yes, I’m the great pretender
A drift in a world of my own
I play the game; but to my real shame
You’ve let me to dream all alone.

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel what my heart can’t conceal.

Oh yes I’m the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I’m not; you see
I’m wearing my heart like a crown
Pretending that you’re still around.

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel what my heart can’t conceal

Yes I’m the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I’m not you see
I’m wearing my heart like a crown
Pretending that you’re still around