El hurto epifánico (o cómo iniciar una historia de amor)

Estoy convencida de que el libro de Amos Oz que robé en la Feria del Libro se quedó en mis manos porque debía irse conmigo. Es justo lo que necesito leer en estos momentos. Claro, no lo supe hasta que lo empecé, hasta que avanzadas unas páginas me encontré con la frase que resonó en mi cabeza como consigna:¿Cómo empezar una historia de amor? Yo también me lo pregunto ahora, ante la claridad de la epifanía. Si es amor lo que se intenta, ¿cómo iniciar, cómo dar el primer paso, escribir la primera palabra, movernos con el deseo? El mismo mar de Amos Oz es una historia de amor que no tiene idea de su origen y en el desenvolvimiento de la escritura, lo busca.

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Ni mariposas ni tortuga (fragmento)

Posibilidad de nieve en las cumbres aseguraron en la radio
y no se cumplió. Pero Nadia, que no aseguró nada,
apareció en su casa el sábado por la mañana, vestido claro,
pañuelo rojo alrededor del cuello, medio mujer
medio niña. ¿No me esperabas?¿Estás libre? (Libre
hasta la desesperación. Su corazón se paró
de alegría y turbación: Nadia. Ha venido. A verme. A mí.)
Albert vivía entonces en una habitación alquilada
a una pareja sin hijos en la parte vieja de Bat Yam.
Se habían ido fuera a pasar el Shabbat.
El piso estaba a su disposición. Hace sentarse a Nadia
en la cama y va a la cocina a cortar pan integral,
vuelve con una bandeja con queso curado y miel.
Da vueltas por la habitación, regresa
a la cocina, corta tomates, prepara una ensalada muy picada
y sazonada como si así la fuera convencer
de que él tenía razón. No la deja ayudarle en nada. Hace
una tortilla. Pone agua a calentar. Como alguien que está
en su elemento. Eso la sorprende, porque hasta hoy,
cuando han salido a un café o al cine, Albert le ha parecido
inseguro, indulgente. Y ahora se pone de manifiesto que
en su casa hace lo que quiere y lo que quiere es
hacerlo todo solo. Con la yema del dedo ella le toca la mano:
Gracias. Se está bien aquí.
Café. Pastas. Pero ¿cómo empezar una historia de amor
en una lluviosa mañana de sábado como ésta,
en una habitación descolorida en la parte vieja de Bat Yam
hacia mediados de los años sesenta? (…)
La luz es vacilante. La habitación es estrecha.
Nadia está sentada. Albert está enfrente.
Ninguno de los dos sabe cómo empezar.

(Amos Oz, El mismo mar, Siruela, 2007. Traducción del hebreo de Raquel García Lozano. La xilografía es de Edvard Munch.)

2 thoughts on “El hurto epifánico (o cómo iniciar una historia de amor)

  1. Te robaste un libro!!!!!!

    ¿Sólo uno?

    Si ya tienes el infierno, pues debiste aprovechar.

    En fin, ¡¡la juventud!!

    Besote,

    Òudi-Ló

    Ya leí todo lo de abajo. Pero para no firmar todos los posts.

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