La caída perenne, la tristeza inenarrable

Bas Jan Ader (1942-1975) fue un artista conceptual alemán que a principios de los setenta realizó una serie de videos donde aparece él mismo cayendo. Las caídas no son accidentales, por supuesto: no hay azar que las motive, es el genuino interés por desplomarse, por sucumbir auténticamente. Toda una alegoría de la vida, porque caer es cotidiano, y muchas veces uno mismo propicia su caída.

Los videos de Ader muestran el antes, el durante y el después de la caída, como la narración de una existencia. ¿Cuándo empezamos a derrumbarnos, a doblarnos hacia el suelo? Hay un momento en el que nos sentimos amparados por el equilibrio. Creemos que se trata del momento más seguro. Justo en ese instante acontece la caída. Pero no llega de sorpresa: se va anunciando a través del temblor, el titubeo, los pasos cada vez menos confiados, el cuerpo que tiende a oscilar con el viento. La caída se intuye. Lo terrible es que no se hace nada por evitarla, por el contrario. Es como si la invocáramos. Ader atina en destacar esta conducta humana sumamente contradictoria: el anhelo de hundirnos, de caer, para tener un motivo para levantarnos, porque estando siempre erguidos nos volvemos incapacitados: se nos atrofian los miembros, se nos entumen las manos.

Ader no trata de mostrar lo absurdo de las caídas, sino denunciar su simpleza. Lo llano adormece. El sopor poco a poco torna meláncolico al ser humano. Una tristeza esencial lo circunda. Lo deja mudo, agotado de antemano. Y un cuerpo frágil es más susceptible a desplomarse.

bjapeq.jpg

Entonces aparece esta imagen, Ader llorando sin consuelo. No hay manera de mitigar el llanto porque, tal y como reza la leyenda, está demasiado triste para contarlo. Es como la instántanea del después de una caída, lo posterior al golpe, la contundencia del dolor. Un dolor que quita el aliento, que dobla el cuerpo, que lo supera. Tan es así que no puede nombrarlo: es inefable, y, no obstante, visible.

El silencio es un elemento importante en la obra de Ader. Los videos de las caídas y I’m too sad to tell you no tienen sonido, y no sólo eso sino que son a blanco y negro. Ausencia de ausencia de ausencia: melancolía potenciada. Ader muestra al ser humano como un contenedor de carencias indecibles. ¿Y qué no son otra cosa todos nuestros deseos truncos, nuestras ilusiones rotas, nuestros esfuerzos nulos?

I know not what to call this, nor will I urge that its a secret overruling decree, that hurries us to be the instruments of our own destruction, even though it be before us and that we rush upon it with our eyes open.

Daniel Defoe, Robinson Crusoe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s