The great pretender

La presunción es una cualidad demasiado humana. Todos pretendemos. Si no fingiéramos todo el tiempo estaríamos desarmados ante los embates cotidianos, los roces que derrumban o que enaltecen. Se precisa de la presunción para convertir algunos golpes en sutilezas. En caricias apenas perceptibles. Ocultarnos un poco bajo una construcción alterna pero no del todo alejada de nosotros mismos, sólo para mantenernos a salvo, es una cuestión de supervivencia.

El verdadero pretencioso no miente sobre sí mismo, se matiza o se difumina, pero sólo pretende desde lo que es.

Oh yes, I’m the great pretender
Pretending that I’m doing well
My need is such; I pretend too much
I’m lonely but no one can tell.

Oh yes, I’m the great pretender
A drift in a world of my own
I play the game; but to my real shame
You’ve let me to dream all alone.

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel what my heart can’t conceal.

Oh yes I’m the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I’m not; you see
I’m wearing my heart like a crown
Pretending that you’re still around.

Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel what my heart can’t conceal

Yes I’m the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what I’m not you see
I’m wearing my heart like a crown
Pretending that you’re still around

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