Saint-Exupéry asesinado y no raptado por una estrella

antoine.jpgAyer 16 de marzo, salió en el periódico español El País una nota acerca de que el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue abatido por un piloto alemán mientras sobrevolaba el Mediterráneo en 1944. Ya en las Obras Completas editadas en los sesenta por la editorial Espasa-Calpe se consigna este hecho, pero sin el nombre del caza alemán. Luego en los noventa se localizaron los restos del avión y su pulsera. Pero con el nombre y el hombre el mito de su desaparición termina definitivamente y no puedo evitar sentirme triste, como si me hubieran arrebatado algo esencial. Para empezar, imaginarlo asesinado mientras tomaba fotografías de reconocimiento me resulta criminal, a pesar del contexto bélico. ¿Por qué matar a alguien que mira? Sí, es muy romántico pero él lo era de una manera trascendental. Por eso era verosímil hablar de su avión Lightning P-38 perdiéndose en las alturas hasta llegar a la estrella donde habita el Principito. O a cualquier otra. Él podía tenerlas todas porque las había visto en plenitud. Sin embargo, ahora resulta que lo han matado, que no vio nada sino el suelo cada vez más cercano hasta el momento del impacto. Luego nada. ¿Había necesidad, realmente, de esclarecer el mito?

A continuación, las notas:

“Yo disparé al avión de Saint-Exupéry”

El piloto alemán Horst Rippert confiesa, 64 años después, que abatió al escritor con un caza Me-109

OCTAVI MARTÍ / JUAN GÓMEZ – París / Berlín – 16/03/2008
El 31 de julio de 1944 el avión Lightning P-38 que pilotaba Antoine de Saint-Exupéry, el autor del mítico El principito, cayó en el Mediterráneo, no lejos de la costa, a la altura de la ciudad de Toulon. Durante años se ha especulado sobre si se trataba de un suicidio, de un accidente o del resultado de un combate aéreo. La última hipótesis parece cobrar fuerza tras las declaraciones de Horst Rippert, un alemán de 86 años que, durante la II Guerra Mundial, fue un as de la Luftwaffe. “Todo ocurrió cerca de Toulon. Él volaba 3.000 metros más alto que yo, que estaba efectuando una misión de reconocimiento. Vi sus insignias tricolores y maniobré para instalarme a su cola y derribarle”, ha explicado Rippert a los periodistas franceses Vanrell y Pradel. Éstos publicarán el próximo día 20 un libro titulado Saint-Exupéry, l’ultime secret.

El misterio de la desaparición de Saint-Exupéry, que había sido aviador para los servicios de correo aéreo francés durante años, parece, pues, definitivamente aclarado. En 1998 un pescador encontró entre sus redes una pulsera de oro con el nombre del escritor grabado. Dos años más tarde se localizaron los restos del que se suponía era su aparato, suposición que quedó confirmada tres años después, cuando un submarino rescató los restos del fondo del mar y se pudo comprobar el número de serie del avión y constatar que se trataba del mismo que había despegado del aeropuerto corso de Borgo pilotado por Saint-Exupéry.

El vuelo de Saint-Exupéry se producía 15 días antes del desembarco aliado en la Provenza, tras el gran desembarco en Normandía, en junio. Se trataba de una operación destinada a obligar a las tropas alemanas a emprender la retirada definitiva hacia su país, creándoles un segundo frente en territorio francés que iban a ser incapaces de resistir. El escritor tenía como misión fotografiar las defensas germanas en la zona.

Ahora Rippert, tras ser localizado por los periodistas franceses, explica la situación en el aire ese día de julio de 1934. “Me dije que si no se largaba iba a derribarle. Disparé y vi cómo le alcanzaba y caía, derecho al agua”.

Rippert, que entonces tenía 20 años y era un piloto con muchas victorias en su palmarés, no encontró grandes dificultades para abatir el avión de su rival. El Masserchmidt ME-109 que tripulaba era más rápido y potente que el aparato del francés. Durante años Rippert ha ejercido como periodista, trabajando para la televisión pública alemana ZDF.

Rippert declaró ayer en conversación telefónica que él había volado en una misión de reconocimiento el mismo día que desapareció el escritor. “Sé que derribé un avión como el de Exupéry. A él no lo vi. En pleno vuelo no se puede mirar en la cabina de otro avión”.

Recuerda que pilotaba un caza Me-109 con base en Aix-en-Provence. “Era un día precioso, soleado. Despegué en una misión de reconocimiento. Debía vigilar la zona. Entonces entró Exupéry con su aparato, se puso en medio y yo disparé como era mi deber. El trasto se fue al agua, no tuvo tiempo para reaccionar”, relata el que fuera piloto hasta el final de la guerra y posteriormente periodista de deportes en la segunda cadena estatal de la televisión alemana.

Añade, en su intento de explicar lo que ocurrió entonces, que los disparos contra el avión del escritor se enmarcaban en una acción de guerra. “Fue uno de mis 28 derribos. Yo nunca apunté contra personas, y le diré más: de haber sabido que Saint-Exupéry iba en ese avión, no hubiera disparado. Ya entonces había leído todos sus libros, era un escritor célebre. Pero yo no lo sabía, ni siquiera hoy puedo estar del todo seguro”.

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‘El principito’ y la Luftwaffe

JACINTO ANTÓN – Barcelona – 16/03/2008

Un piloto de Messerschmitt Bf-109 con apellido de siniestras resonancias (Rippert) ha anunciado que es el responsable de la muerte de Saint-Exupéry. “Lo abatí yo”, ha dicho con el tono de quien reconoce que en su inconsciente adolescencia mató a un ruiseñor a pedradas. Sabíamos que el piloto escritor se había estrellado en el mar -habían aparecido los restos de su aparato en las redes de los pescadores-, pero no la causa. Acaso un infarto, problemas con la máscara de oxígeno o suicidio. Finalmente, resulta que lo cazaron.

Ningún derribo puede ser tan poco honorable, tan triste. Saint-Exupéry era ya un piloto viejo, veterano de Aéropostale, de los Andes, del norte de África, cubierto de heridas: había caído tantas veces, en el Sáhara en 1935, sobre las arenas doradas -por las que hubo de caminar durante días-; en Guatemala, en 1937, sobre la selva. No creía en la heroicidad de la guerra (“la guerra no es una aventura, es una enfermedad, como el tifus”, decía).

Su mirada a través del cristal de la carlinga no era la de uno de esos sanguinarios cazadores, young bloods, aves de presa ansiosas de pintar marcas de aviones enemigos en su fuselaje. Saint-Exupéry, en misión de reconocimiento, no buscaba rivales, volaba, se fijaba en el sol, en el viento, en las estrellas, en la disposición de las nubes y en las extrañas formas que éstas adoptan. Inventaba historias, soñaba. No albergaba demasiadas esperanzas sobre su futuro.

Cuando el depredador alemán lo encontró sobre el Mediterráneo, no tuvo más que colocarse a su espalda y apretar el disparador de sus cañones. Una presa fácil. Súbitamente arrebatado del cielo, Saint-Exupéry cayó, su Lightining P-38, una estrella fugaz, plata ardiente siseando al encontrarse con el mar.

Hay algo que nos conmueve en la caída de todo aviador -criaturas del aire desprendidas de su elemento, revelada su fragilidad-. Richtofen cayó, cayó Douglas Bader -el legendario piloto sin piernas de la RAF-; cayó sobre su amada África Dennis Finch-Hatton, el amante de Karen Blixen, en un aeroplano Gipsy Moth igual que el del conde Almásy de El paciente inglés. Cayó sobre el ignoto Pacífico la bella Amelia Earhart -su misterio aún no ha sido desvelado-. Alas efímeras. Ícaros todos. Pero ninguno como Saint-Exupéry, porque con él viajaban la poesía, los baobabs y las rosas. Y ese pequeño príncipe que le salvó una vez de las dunas, pero no pudo nada contra los crueles proyectiles de Horst Rippert y la negra sombra de la guerra y de la Luftwaffe.

Las notas fueron tomadas del portal del periódico El país.

7 thoughts on “Saint-Exupéry asesinado y no raptado por una estrella

  1. Querido amigo: no olvides que El Principito tuvo que conocer la serpiente para volver a su asteroide… quién sabe? se dejó caer con estas alas quizá para poder volar más alto…

  2. Despues de leer estas lineas no pude ebitar q corrieran las lagrimas por mi mejilla… que triste historia… pero creo en lo que dice Juan Pablo… el queria llegar mas alla a buscar su Principito, como èste lo hizo una vez ir al lado de su rosa

    …Parecerà que sufro… Parecerà un poco que he muerto y no serà verdad…

  3. Hola, no puedo dejar de pensar en Antoine, y lo que le pudo haber pasado y sobre todo lo que habia en el que le hizo escribir una historia tan hermosa, si alguien quiere compartir sus conocimientos sobre este tema por favor escribanme.

    LO ESENCIAL ES INVISIBLE PARA LOS OJOS

  4. Creo que definitivamete el esclarecimiento de este mito… rompe el corazón de una par de generaciones en el mundo entero, que crecimos con las historia más hermosa jamás contada…
    Para mi Antoine de Saint-Exupéry, está allá entre las estrellas con su amado principito, así lo hayan asesinado, sé que el fue hasta allá a llevarle al cordero el bozal que impedira que se coma la rosa.

  5. Impresionante la histaoria , y tambien impreionantes las declaraciones del piloto Aleman, la guerra es terrible, pero creo que el deber del Aleman era disparar al enemigo eso es lo terrible de la guerra quien es el verdadero enemigo?

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