La mayor de las insistencias

He cumplido 26 años. Fuera de eso, no ha habido mayor cambio. Las cosas cotidianas permanecen, fluyen porque tienen que fluir, porque no hay otro remedio. Yo permanezco inalterada, con el mismo rostro, el mismo gesto. Sigo escuchando las mismas voces y acariciando a los mismos gatos. Sigo viviendo en la misma casa gastada de mi abuelo, el muerto, como todos mis abuelos. No he dejado de tomar café no obstante la gastritis, la migraña, la histeria, la eventual falta de sueño. Pero no es el café el que me quita el sueño. Son los gatos y los mensajes que me llegan al celular por la madrugada. Las palabras de aquellos que por la noche me recuerdan. Sigo, como todos los días, rodeada de palabras. Los demás escriben y yo los leo. Soy la lectora. Más especifícamente soy una editora, pero en líneas generales soy lectora. (Una vestida que vive por mi casa me preguntó una vez que por qué siempre traigo libros conmigo. Le respondí que porque mi trabajo consiste en leer. Ella frunció un poco el ceño y maniobró con el paraguas que sostenía por encima de nosotras. Llovía y era la primera vez que hablábamos. Después de eso no supo qué decirme y miró hacia el cielo. En ese momento se agotaron las palabras entre ella y yo y debajo de su paraguas el silencio fue insoportable. Al subir al camión nos sentamos en sitios separados. Nunca hemos vuelto a hablar.) Fui educada para leer. Así que he cumplido 26 años leyendo. No necesariamente sólo palabras, pero sobre todo palabras. La mayor de las insistencias, la palabra. La mayor de las exigencias. Y ahora pienso que es mentira que todo permanezca estático. Algunos detalles, como la decoración de los espacios en que habitamos, esas escenografías de uso diario, los caminos que tomamos, los sitios que frecuentamos y las personas que suelen estar a nuestro lado, nos hacen sentir que las cosas siguen igual. Cómo no sentirlo cuándo he dejado de leer el periódico por semanas y al retomarlo noto que nada mengua, ni el caos, ni la violencia, ni la muy muy citada por nosotros “tormenta de mierda” (Bolaño dixit). La carencia persiste, y el agotamiento. Todo o se consume demasiado pronto o termina de manera abrupta. Vivimos la decadencia de la gentileza. De la paciencia. ¿Pero quién querría ser gentil o paciente, si en cada momento se nos viola, se nos miente, se nos aterroriza, se nos asesina? Si se nos ha heredado una porquería de mundo. Y no obstante es mentira que no ha habido mayor cambio. Lo hay y lo habrá mientras persista la palabra. Mientras no caigamos en el silencio (ese terrible silencio debajo del paraguas). Entonces, podrá invadirnos la sensación de que las cosas permanecen, de que nada cambia; pero si logramos leer las palabras que nos surgen al paso cada día, y si logramos responderlas, darles continuidad, esa sensación desaparece. Comienza a gestarse la escritura, el advenimiento de todos los relatos. Por lo tanto he cumplido 26 años evadiendo el silencio. Por eso respondo a los mensajes que me llegan de noche y a hurtadillas: hay un silencio que debe evitarse. Y lo evitaré, seguramente, con este mi rostro inalterado poseído por el mismo gesto; escuchando las mismas voces y acariciando a los mismos gatos; tomando café sin atender a todas mis dolencias. Lo evitaré precisamente por la palabra, la mayor de las exigencias. La mayor de las insistencias.

4 thoughts on “La mayor de las insistencias

  1. Es hermoso este post. Sí que sí. Me pregunto quién te envía mensajes por la madrugada. ¿Quién? ¿La vestida? Espero que no sea el silencio. Ahora se me ocurre que la vestida con paraguas de tu post es como la muerte con guadaña. Hermoso.

    Besos,

    Òudi-Ló.

  2. … … ..-.- __…_ _ …__ …._ .–kfhsdhxxhcbcxhcbvhjvhbchbvhcbvhbchvbchvxkcjhxñahvxmbv ——___________—…… el ruido

    —- del silencio
    —- estrujando
    —–mi pecho

    Nos heredaron malos presagios… Es hora de sacar nuestras máscaras de oxígeno del baúl futuro… Justo ahora que ya tienes 26 años sumergida entre tanta palabra, la violencia innecesaria embosca tu andar y acaricias los mismo gatos… … ___ -…._ paraguas, para aguas de borracho, sombrillas, solapan, chalupa y buenas… para rayos, pararayos del estruendo…

  3. Que bella tu forma de pensar y expresarlo
    El silencio aturde y aterra. En ese silencio surgen los rumores, fantasmas que uno busca callar.
    De manera personal me ha gustado lo que escribiste y me ha dado un poco de ánimo
    Gracias
    Y que bueno que por razones extrañas llegue a este escrito

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